La tercera y última jornada de SocioCARE puso el foco en uno de los grandes cambios que está viviendo el sector de los cuidados: pasar de modelos reactivos, centrados en responder a los problemas cuando aparecen, a modelos preventivos capaces de anticiparse a las necesidades de las personas y acompañarlas durante más tiempo en su proyecto de vida.
La innovación tecnológica fue la gran protagonista de una mañana en la que empresas y expertos mostraron cómo la inteligencia artificial, la teleasistencia avanzada, el intercambio de datos o las herramientas de apoyo a la salud cognitiva pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas mayores sin perder de vista la atención centrada en la persona.
Uno de los mensajes más repetidos a lo largo de la jornada fue la necesidad de combatir la soledad no deseada desde una perspectiva preventiva. Los participantes coincidieron en que el reto ya no consiste únicamente en intervenir cuando surge una situación de dependencia o aislamiento, sino en detectar señales tempranas y generar apoyos que permitan mantener la autonomía, las relaciones sociales y el bienestar durante más tiempo.
Inteligencia artificial para un envejecimiento más saludable
La jornada comenzó con la presentación de AMY, definida como el primer asistente de inteligencia artificial con enfoque biopsicosocial para el envejecimiento saludable. La herramienta busca comprender a la persona de forma integral, teniendo en cuenta aspectos físicos, emocionales, cognitivos y sociales para detectar posibles necesidades y contribuir a una atención más personalizada.
En la misma línea se desarrolló la intervención de Leire Sarasua, responsable de Datos e Inteligencia Artificial de LKS Next, que abordó el papel de la compartición de datos y la inteligencia artificial en el ámbito sociosanitario. La ponente defendió la necesidad de avanzar hacia sistemas capaces de integrar información procedente de distintos entornos para facilitar una atención más coordinada y predictiva.
Tecnología al servicio de la autonomía
La atención integrada en el domicilio, la teleasistencia avanzada y las nuevas soluciones tecnológicas orientadas a mejorar la seguridad de las personas mayores también estuvieron presentes en una programación que insistió en una idea compartida por varios ponentes: innovar no significa incorporar más tecnología, sino desarrollar herramientas realmente útiles para las personas que las utilizan.
En este contexto se presentaron diferentes experiencias centradas en favorecer la autonomía personal, reforzar la capacidad de decisión de los usuarios y ofrecer apoyos ajustados a las necesidades de cada persona.
La jornada incluyó además una demostración práctica de una solución de ducha completa en cama, una propuesta orientada a facilitar la higiene de personas con movilidad reducida, mejorar su confort y contribuir a unas condiciones de trabajo más seguras y ergonómicas para los profesionales de los cuidados.
Del diagnóstico temprano al acompañamiento continuo
La salud cognitiva ocupó también un lugar destacado en el programa. Durante la ponencia dedicada al bienestar integral y al acompañamiento continuo se puso de relieve la importancia del diagnóstico temprano y de la planificación anticipada de los cuidados.
Entre las experiencias compartidas destacó una iniciativa basada en la redacción de una carta dirigida al futuro cuidador, un ejercicio de reflexión que busca fomentar la empatía y ayudar a comprender cómo desean ser acompañadas las personas cuando necesiten apoyos en etapas más avanzadas de su vida.
Con esta última jornada, SocioCARE cerró su primera edición mostrando cómo la innovación, la prevención y la personalización de la atención se perfilan como algunas de las principales claves para afrontar el futuro de los cuidados. Tras dos días de intenso debate sobre políticas públicas, modelos asistenciales, talento y sostenibilidad, el encuentro concluyó con una mirada práctica a las soluciones que ya están contribuyendo a transformar la forma de cuidar.












